Cuidados Servicios sociosanitarios
Investigación social sobre políticas del cuidado y la dependencia en Europa e Iberoamérica
Huete, A., Morales, N. (coords.)
Atención individualizada Autonomía personal Calidad de vida Características sistema Conflicto Cuidados de larga duración Dependencia Desigualdad social Discapacidad Discapacidad intelectual Efectos Enfermedades infecciosas Ética Investigación Música Nuevas tecnologías Organización y gestión Prestaciones sociales Panorama internacional España COVID
Revista
Prisma Social
Volumen/Número
32
Páginas
486
Derechos de acceso
Acceso abierto

El envejecimiento y la discapacidad son factores generadores de situaciones de dependencia que afectan de forma generalizada a todas las poblaciones, pero cuyos efectos son especialmente críticos en las capas sociales más vulnerables, con redes de apoyo formales o informales deficitarias. A mediados del presente siglo, la Unión Europea tendrá una de las más altas tasas de dependencia del mundo, y esas tasas también serán bastante elevadas en algunos países del entorno iberoamericano como Uruguay, Chile, Costa Rica, Cuba, Colombia, Brasil, Argentina y México. La necesidad de cuidados por dependencia impacta especialmente en el entorno familiar y de manera directa en las mujeres, que tradicionalmente han asumido las tareas de apoyo a las personas con dependencia en el hogar de manera mayoritaria.

En las últimas décadas, algunos países de Europa y la región iberoamericana han avanzado en el desarrollo de sistemas de cuidados por dependencia (Alemania, Países Bajos, Francia, España, Uruguay…) o se encuentran en diferentes fases de discusión (Portugal, Costa Rica, Argentina…). El planteamiento, despliegue, mantenimiento y reforma de estos sistemas suponen retos técnicos y presupuestarios de elevada magnitud, por lo que el análisis comparado de su planteamiento y resultados resulta especialmente relevante.

En España, existe una preocupación social patente sobre la situación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), agravada por el especial impacto que la crisis COVID-19 está teniendo en las personas en situación de dependencia. Los factores que explican esta situación, sin embargo, son no sólo ni principalmente coyunturales, sino también, en gran medida, estructurales, y muchos de ellos están presentes desde la génesis del sistema. En cualquier caso, en el debate sobre la posible reforma del SAAD parece haber consenso sobre que es un recurso imprescindible para los grupos poblacionales más necesitados de apoyo, cuya cobertura e intensidad debe incrementarse sustancialmente.

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